Mihai Había dicho que no iba a hacer ninguno de mis trucos sobrenaturales para conquistarla, pero debo reconocer que hacer que cayera de la escalera justamente en mis brazos, fue, magistral, no podría describir lo que sentía mi cuerpo al tenerla tan cerca de mí, hacía siglos que no experimentaba esa sensación de calor al contacto con otro cuerpo. Sentir su aliento junto al mío y escuchar el latido de su corazón era muy excitante, disfruté ponerla nerviosa al preguntarle cosas tan íntimas que no se esperaba, y estoy seguro que ella siente algo por mí. Decidí esperarla fuera del edificio a la salida de sus labores para invitarla a cenar, no podía seguir esperando, la deseaba tanto, que estaba a punto de volverme loco. —Katrina, te estaba esperando. —¿E…esperándome? ¿A mí? —me encantaba

