Edmon. La sangre me hierve por todo el cuerpo, dejo a mis hijos con el chófer de confianza, antes de salir corriendo trato de tranquilizarlos en decirle que iré por su mami porque nos tendremos que ir a otro lado donde hay muchas cajitas felices. Mis dos bebés asienten y yo me quedo tranquilo que decido correr hacia mi esposa, por su rostro pálido deduje que ella quería poner a salvo a nuestros hijos, no quería dejarla sola, pero ella está decidida. —Te dije maldito que no te metieras con mi familia —hablo entre dientes. Me acerco lentamente hasta estar a unos metros de distancia y la rubia intenta detenerme, pero ya ha sido demasiada mierda departe de este puto desgraciado. —No te incumbe, esta conversación es entre la princesa y yo —me enfrenta dando un paso hacia delante—, pero si

