Pasé entre medio de todo el salón, ya que ese era el único camino hacia la salida, cada paso que daba era un murmuro y muchos gestos de miradas, la verdad que eso es lo menos que me importa. El evento de negocios se detuvo al verme con mi mujer y lo peor que ven a la madre de mi rubia llorando como una magdalena. ¡Hipócrita! No se ha interesado por su hija y ahora se suelta a llorar. Me encuentro con mi padre y él solo con ver el estado en el que se encuentra mi rubia y se imagina lo peor. Mis padres corren hacia mí, siguiendo mis pasos y todas las personas que están en el salón nos ven con mucha impresión hasta el punto máximo que nos siguen, no comprendo qué harán con solo vernos. Salgo del gran salón y llego al parqueadero asolado, de repente aparece el auto, el chófer lo conduc

