Este hombre no dejará de insistir. ¡Por fin! He llegado al auto… Lentamente, introduzco mi mano en el bolsillo de sus vaqueros. —¿Qué haces? —siento arder de furia. —Cállate, aparte que has tomado mucho y has hecho el oso del año, te tengo que llevar a tu casa. Tomé las llaves y no tardó mucho tiempo y le quito el seguro, ahora vuelvo nuevamente a la tortura en ayudar al loco de Tayler. Sin duda el alcohol se evaporó de mi sistema. Aaayyy… Como pesa, con dificultad lo ayudo a sentarse al asiento trasero. —Aaaay… Lo siento —sin querer caigo encima del cuerpo de él. —No te disculpes —masculla con voz ronca. Entrelaza sus manos en mi cintura y por un momento ambos nos quedamos congelados en el tiempo. En un dos por tres su boca está en la mía mientras mueve su mano derecha a mi cab

