Solo.

743 Palabras
Luke's Pov Jamás me había sentido de esta manera; como si no mereciera nada de lo que tengo, como si estar solo hasta ahora fuera mi única solución. Sabía que poco a poco me iba demacrando, pero qué debía hacer, qué era lo correcto ante la vista de todos para ser mejor persona y salir adelante. No lo sabía. Estaba jodido, si me hubiesen dicho cuando tenía 14 años que la vida de alguien famoso sería así jamás hubiera subido un jodido video a YouTube. Esperen. ¿Qué mierda estoy pensando? No me arrepiento de nada, esto, lo que tengo es algo que me gané poco a poco. Demonios... Ni siquiera sé que pasa por mi cabeza. Solté un largo suspiro cansado, pasé ambas manos por mi cabello rubio oscuro, lo halé con frustración y rodé en la cama para hundir mi rostro en la almohada. No había salido de aquí para nada en lo que lleva 3 días, era martes por la noche, no me había dignado a salir de esta mansión y tampoco en contactarme con alguien. Sabía que estaban preocupados por mí porque me llamaban a diferentes horas del día o mandaban mensajes preguntando si estaba bien. Me estaba convirtiendo en un ermitaño, realmente parecía uno ya que mi barba estaba creciendo mucho y mi aspecto era igual al de un zombie. ¿Dónde estaba el chico rubio bonito? Creo que lo raptaron mis problemas. Miré en dirección a la mesa de noche donde mi celular vibraba por alguna notificación de mensaje y opté por ver mi bandeja de entrada. La mayoría eran de Calum después le seguía Ashton y Arzaylea. "—Mira, idiota, si estás jugando te vas a lamentar. — Calum." "—Bueno, retiro lo dicho, Bro ¿Dónde mierda estás? Todos están un poco extraños por la situación y preocupados. — Calum." "—Luke, sé que estás escondido por eso no me alarmo tanto, pero en la próxima tienes que avisar que vas a desaparecer. — Ashton." "—Luke, me preocupas. — Arzaylea." "— ¿Dónde estás, Cariño? — Arzaylea." Fruncí levemente el ceño y volví a dejar el teléfono en la mesa de noche. Me volví sobre mi cuerpo y apoyé mi cara en una de las almohadas. Todos me habían enviado un mensaje menos una persona; Misty. Esa chica ahora de cabello rubio quería matarme, lo estaba consiguiendo, el día que se había trasformado en rubia; me había dejado anonadado, extrañado y realmente emocionado. Ella sabía lo que hacía, claro que lo hacía, Misty quería que pagara duro por mi estupidez y lo hacía de la manera más cruel; reluciendo sus encantos y haciéndome saber que no me necesitaba. —Mierda. — murmuré, me senté en la orilla de la cama, agarré mi teléfono antes que me arrepintiera y comencé a buscar entre mis contactos cuya inicial era la M. Michael. Miranda Misty. Había más, pero esos relucían. Mi dedo pulgar comenzó a dar vueltas sobre la pantalla del celular mientras me convencía a mí mismo que lo que iba a hacer era lo correcto. Demonios. Piqué el nombre haciendo que comenzara a pitar, me lo llevé a la oreja y esperé por alguna respuesta. — ¿Luke? —Hola, Michael. — Suspiré, sabiendo que yo era un maldito cobarde. — ¿Dónde mierda estás? — preguntó, miré a mi alrededor y solté una risa. —En la oscuridad de una habitación. —Hablo en serio, todos estamos preocupados por ti. — dijo, cerré los ojos y traté de pensar en una respuesta coherente que no me delatara. —Estoy bien, no se preocupen, solo quiero estar un tiempo a solas, ya sabes pensar y recapacitar un poco. — me excusé, oí que Michael soltó un largo suspiro y se hizo un silencio entre la línea. —Solo no vuelvas a irte así por así... Demonios Luke, Dime dónde estás. — pidió molestó y gruñí. —Michael, es por eso que no dije nada, sabía que me iban a molestar... — ¿Ahora se supone que preocuparnos es molestar? — preguntó, guardé silencio sabiendo que no podía discutir con ello y opté por colgar así por así. "—Lo siento. — Yo." No recibí respuesta por parte de Michael, sabía que lo había hecho enojar, pero mi plan no era llamarlo a él... Ahora que lo pensaba mi verdadero plan era patético. —Eres un desastre, Luke, uno grande. — murmuré para mí mismo y de nuevo me volví a dejar caer en la cama. Miré hacia el techo y me entretuve con la delicada decoración que este poseía. Sabía que hoy sería el último día de mi soledad, mañana volvería a mi dúplex que compartía con Calum, pero para mañana tendría mi mente despejada y con algunas cosas en orden. A veces la soledad es mejor que cualquier cosa, eso sí, no siempre. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR