CAPÍTULO 6 — IMAGEN DE MADRE

1636 Palabras
Punto de vista de Madelyn La Reina me condujo más allá de los invitados, hacia el borde del gran balcón donde había varias sillas y una mesa vacía, pero elegí apoyarme en la barandilla, mirar hacia la enorme y deslumbrante ciudad llena de luces. Respiré profundamente. ¡Qué día! —¿Estás bien, querida? —la Reina me dio unas palmaditas suaves en la espalda —solo respira. —No puedo hacer esto —admití —no puedo ser Reina, no soy lo suficientemente buena para tus hijos, ellos son perfectos. La Reina me sorprendió riendo y la miré confundida. —Querida, te prometo que mis hijos están lejos de ser perfectos —me dijo —y en cuanto a ser lo suficientemente buena, la diosa misma te eligió para ser Reina, lo harás fenomenal. —¿De verdad crees eso? —Sí —me sonrió y sentí un poco de alivio —además, estoy deseando jubilarme para poder pasar todo mi tiempo con Theo y nuestros licántropos, así que, aunque seas terrible, el trabajo será todo tuyo, sin posibilidad de volver atrás. Reí en shock, esta no era la Reina que Luna Morgan me había descrito a lo largo de los años. Me había contado que la Reina era estricta y fría, pero tal vez solo era así con Luna Morgan. —Ahora está bien —me dijo suavemente mientras apartaba mi cabello de mi hombro —las cosas no están tan mal ahora, ¿verdad querida? Cuando conocí a Theo, era una guerrera de una pequeña manada, no sabía nada sobre gobernar o cuidar de una pareja, pero aprendí y tú también lo harás, y sé que mis hijos te ayudarán. —Pero ¿qué pasa con Scott y el Alfa Troy? —pregunté nerviosa mientras miraba hacia la fiesta. Noté que algunos miembros de la manada nos miraban de reojo y me sonrojé antes de apartar la mirada nuevamente. —No te preocupes por esos malditos perros —La Reina dijo con desdén —se ocuparán de ellos ¿Cómo se atrevieron a tenerte como una criada y mentirte sobre ser un licántropo? Solo eso debería darle a Theo justificación para destruirlos, pero ahora que él sabe que eres la pequeña niña de Lya, te prometo que buscará venganza. —¿Conocías a mi madre? La Reina lució incómoda, lo cual me confundió. —Solo la vi una vez durante la guerra, pero nunca la conocí realmente —respondió y mi corazón se hundió. —tendrás que hablar con Theo sobre ella. —¿El Rey Theo sabe quién es mi padre? ¿Lo sabes tú? Sacudió la cabeza y volvió a darme palmaditas en la espalda. —no lo sé, lo siento —me dijo. —Y dado que no sabías que estaba muerta, probablemente tampoco sabes quién la mató. —Me temo que no —respondió —todos pensamos que estaba viva pero desaparecida. —Ya veo —hice un puchero triste —¿Tienes alguna foto de ella? —Eso sí puedo ayudarte —sonrió tomando mi mano —ven conmigo. Juntas atravesamos la fiesta nuevamente y luego entramos a un ascensor privado que nos llevó a una biblioteca donde algunos bibliotecarios trabajaban y charlaban en voz baja. Saludaron a la Reina y me miraron con confusión mientras ella me conducía hacia una sección grande llena de libros sobre la familia real. —Aquí estamos —dijo feliz mientras sacaba un gran libro al tiempo que lo abría. Observé ansiosa cómo pasaba las páginas antes de detenerse en una imagen de una foto de la familia real. —Madelyn querida, esta es tu madre —me dijo empujando el libro hacia mis manos temblorosas, —bueno, eso es, si ella era tu madre, pero las posibilidades de que alguien más tenga ese anillo y te lo haya dado son bastante escasas, así que, si tuviera que apostar, diría que ella era tu madre. Miré la imagen ante mí mientras me recordaba a mí misma que debía respirar. Había soñado con este momento toda mi vida, preguntándome cómo lucían mis padres, pero luego me gritaba a mí misma y me recordaba que me habían abandonado. Pero ahora era diferente, ella me había querido, ella me había amado. La imagen mostraba a tres hombres, uno que asumí era el Rey, el abuelo de mi pareja, y otros dos hombres jóvenes de mi edad, uno de los cuales reconocí como el Rey Theo, pero el otro hombre nunca lo había visto antes. También había dos mujeres, una hermosa reina morena con ojos que coincidían con los de mi pareja, y una joven rubia de la que no podía apartar la mirada. Se parecía a mí, éramos de la misma altura y teníamos el mismo cabello rubio largo y tez pálida, solo que yo tenía algunas pecas claras por trabajar al aire libre. La única diferencia real entre nosotras eran nuestros ojos. Los suyos eran de un marrón oscuro mientras que los míos eran de un suave azul grisáceo, que ahora asumía que provenían de mi padre. Pasé mis dedos por la página y fruncí el ceño confundido cuando una gota de agua cayó en ella, salpicando suavemente. No fue hasta que la Reina levantó un pañuelo que me di cuenta de que estaba llorando, y la gota de agua había venido de mí. —Gracias —sollocé y me limpié la cara —ella era muy hermosa. —Al igual que su hija —la Reina tocó mi brazo reconfortándome. —¿Cómo es que los gemelos no sabían de ella? —Pensamos que era mejor no mencionarla —comentó la Reina —estaba desaparecida y no queríamos que se preocuparan mientras crecían. —¿Preocuparse por qué? —Querida, es mejor discutir esto con Theo en privado. Estaba muy confundida. ¿Qué ocultaba sobre mi madre? —Está bien —asentí y añadí esa pregunta a la lista de preguntas que había recopilado a lo largo de los años sobre mi familia —¿Estará bien si me quedo con este libro? —Siento mucho, querida, pero tiene que quedarse aquí —me dijo, destrozando mis esperanzas —pero haré que alguien haga una copia de esta foto y la enmarque para ti, será mi regalo de bienvenida a la familia. —Gracias —sonreí y volví a mirar a las mujeres jóvenes. ¿Qué le había sucedido, por qué fue atacada, quién era mi padre, dónde estaba ahora? Después de unos minutos, la Reina carraspeó —se está haciendo tarde y estoy segura de que los chicos están ansiosos por... hmm... verte. —Oh, cierto Comenzaba a entrar en pánico ahora, querrían aparearse. —Um... ¿crees que los gemelos se molestarán si dormimos separados esta noche? Sé que los licántropos se aparean de inmediato, pero yo... —¿Qué? —me quedé boquiabierta. Esta no era una conversación que quisiera tener con mi futura suegra. —Nunca estuve con un hombre antes. —¿Nunca? —la Reina dijo incrédula —bueno, eso es algo nuevo, um... —carraspeó —es algo que se debe discutir con los chicos. —¿Qué? —me quedé sin aliento —no puedo decirles eso, nos acabamos de conocer y... —Querida Madelyn, respira —la Reina me ordenó suavemente mientras me agarraba los hombros —no tienes más opción que hablar con ellos, los Alfas pueden estar muy... um... emocionados cuando se aparean, necesitarán saber de antemano que es tu primera vez, y especialmente al tener dos parejas, no envidio eso, ya tengo suficiente trabajo con Theo, no puedo imaginar lo que te espera a ti. —No estás precisamente ayudando a tranquilizar mi mente, su majestad. La reina Kara se rio entrelazando su mano con la mía. —Estarás bien —me dijo mientras me llevaba fuera de la biblioteca —los chicos cuidarán de ti y pronto tendré a mis queridos nietos. —¿Nietos? —jadeé, no podía estar hablando en serio. —Los chicos necesitarán un heredero algún día, querida —me recordó —pero por ahora olvídalo y concéntrate en esta noche, la marca es lo más importante ahora. —Claro —tragué saliva, no estaba lista para nada de esto. —Vamos a recoger tus cosas de tu asqueroso Alfa y regresaremos con los chicos —me dijo —te dará tiempo para pensar un poco más en las cosas. —Gracias —le sonreí mientras subíamos de nuevo al auto —su majestad. —Sí. —¿Por qué está siendo tan amable conmigo, si ni siquiera me conoce? —Ahora eres mi hija —dijo tocándome suavemente mi mejilla —es mi deber cuidar de ti y hablando de deberes, en algún momento de esta semana te presentaré a la madre de la Reina, le enviaré una carta para invitarla formalmente a tomar el té, para que puedas conocerla. —La madre de la Reina —dije nerviosa, había escuchado rumores aterradores sobre ella toda mi vida. —Sí —asintió la Reina Kara —es muy anciana y estricta, así que tendrás que aprender educación adecuada antes de hablar con ella, pero yo te enseñaré. Un movimiento en falso y te castigará. Recibí unas buenas bofetadas de su parte antes de convertirme en Reina y superarla en rango, pero tú, me temo, no la superarás hasta que tú y los chicos sean coronados, así que ten mucho cuidado con cómo le hablas. —Genial, porque ya no estaba lo suficientemente nerviosa solo conociendo a los gemelos. La reina Kara volvió a reír y me dio palmaditas en el brazo —lo harás bien, querida. Ella quería mucho a tu madre, espero que eso te evite cualquier castigo real. —Cruzaré los dedos entonces.
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