He esperado por tres días a que alguno de ellos me responda y diga que está sucediendo. Los he defendido y he tratado de ayudarlos hasta más no poder, pero necesito que me digan que lo que pasó hace días es una estúpida mentira. —Si los odias te dolerá menos su ausencia. Además, no olvides que tú también los lastimaste —dice mi conciencia. ¿Pero cómo puedo lograr eso? Yo amo a esos chicos, son mi familia y sí, por miedo a que fueran lastimados por la reina fingí perder la memoria. No sabía que Matthew podría dejar de amarme por eso. Llamada telefónica: —Atendiste —me sorprendo, cuando Matt contesta la llamada—. ¿Estás bien? ¿Por qué estas así conmigo? De verdad que ya no sé qué hacer ni que pensar. Estoy sentada en el suelo del baño de mi habitación apoyada en la puerta de esta. —¿P

