Es agradable regresar con mi amada princesa. Durante su niñez la crie, la enseñé a comportarse y a ser una damita que cuando consiguiera un novio, fuera la perfecta muñeca de porcelana. Pero que va, la muy estúpida y malagradecida, decidió entregarle la virginidad a un asqueroso ruso. Mi odio por ella empezó cuando la conocí y me vio con ojos de perro que no parte un plato. Aunque la crie, me pareció una falta de respeto el día que dijo: —Como príncipes deberíamos buscar cómo ayudar a nuestro pueblo. No tienen presidente, pero estamos nosotros y nuestro deber es ayudar con el avance del país. Eso sucedió en una rueda de prensa, no recuerdo su edad, pero esa fue la última vez que Maya habló en público. Su abuela la maltrataba desde los 3 años y yo fui contratada cuando la princesita tení

