Han pensado alguna vez, ¿qué pasaría si yo la hubiese conocido antes?, ¿no? Bueno, en este viaje de regreso a Berlín me he hecho esa pregunta muchas veces. Estoy seguro de que si hubiese conocido a Amaya antes, jamás hubiésemos llegado a estar juntos. Mi pequeña por su mundo no le habrían permitido nuestra relación. Maya ha estado muy nerviosa y llorona. Hicieron hasta lo imposible para que el viaje fuera rápido y poco tedioso. —Estamos por aterrizar —me informa Thomas con cara seria—. Está atento a todo y recuerda lo que hablamos. «Primero las chicas y después matar o morir», pensé con pesar. Le aviso a Amaya y le abrocho el cinturón. Coloca sus frías manos sobre las mías y me da una mirada de esas que te desarman. Su mirada es de miedo. Dios, ¿qué puedo hacer para que ella no suf

