Con ayuda de Matt entramos a la habitación donde mis chicos dormían. No esperaba un lugar cálido, pero por lo menos una cama pensé encontrar. Con esos ojos que me derriten el alma, Matt me mira avergonzado cuando señala el suelo. Dirijo mi vista hacia el lugar y sonrío de lado al ver dos cobertores nada más. —Te mereces otra cosa, pero no tengo nada más para ofrecerte —con mucho cuidado me ayuda a sentar en el suelo con cobertores—. Perdóname, ni una almohada te puedo dar. Asiento mientras veo como Thomas le habla al vientre de mi prima. Sonrío involuntariamente con nostalgia. —Esos seríamos nosotros —volteo a ver al rubio que ni cuenta me di cuando se sentó a mi lado—, con algunos meses de más. —Salió negativo —respondo con rapidez y ganas de llorar. —También tienes el anticonceptiv

