—Sí, yo… necesitaba hablar contigo —murmuró cabizbaja. Me acerqué lentamente a ella y dudé si sentarme o quedarme de pie. Me decidí por lo último, observándola, esperando que me diera una señal que pudiese hacerme saber cómo debía actuar. Levantó sus hermosos ojos y se puso de pie, alejándose de mí. ¿Por qué sería? ¿Quería mantenerse alejada para no abrumarse, como me pasaba a mí? ¿O porque quería aclarar que nunca pasaría algo entre nosotros? —Tú dirás —logré decir, sobrepasado con mil pensamientos a la vez. Ella me quedó mirando fijamente, haciéndome reprimir un escalofrío. Su mirada era tan potente, tan enérgica… no recordaba que fuera tan hermosa. Definitivamente las fotografías jamás podrían retratar su belleza a la perfección. —Explícame qué fue todo eso en la exposición —dijo
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