Capítulo 30

918 Palabras

Me senté cansado en el sofá, el cual había sido mi cama la noche anterior. Y el que lo sería durante muchas noches más. No tenía ganas de nada, mucho menos de mudarme. Aquí estaba todo lo que necesitaba para vivir. O, más bien, sobrevivir. Este lugar era una muestra exacta de lo que yo era. Las pinturas guardadas en él, las fotografías, todo. Era mi corazón al descubierto, era mi cálido nido. Este salón era mi hogar. Suspiré. No, no era mi hogar, pero era lo más cercano que tenía a ello. Y yo sabía por qué. Leí en alguna parte, alguna vez, que un hogar no eran necesariamente cuatro paredes, y yo tenía claro que mi verdadero hogar era Audrey. Cuando ella me abrazaba, cuando me miraba, cuando reía, cuando la tenía cerca. Sólo ahí me sentía en casa. Sólo ahí me sentía completo. Nunca algún

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