La conversación entre los reyes atrajo la atención de los príncipes herederos quienes eran escoltados a la salida luego de presenciar la muerte de Maximo. Farid cuestionó al responsable de dar la estocada mortal al hombre. -Esa voz- Milán se detuvo en seco - ¿Es él? - Sila también reconoció el timbre inconfundible de su padre de crianza. -Di tu nombre y por qué has acabado con la vida de un prisionero del reino- La expresión de Farid al encararlo era de enojo. -Ya te lo dije rey Farid, soy el dueño de los tesoros que tú has descuidado- El rey responde en el mismo tono enojado. Su aspecto infunde respeto y sumisión. -Eso no responde quien eres ¿de qué tesoros hablas? - le ordena con carácter, da un paso a delante apretando su espada. - ¿Padre, eres tú? - las palabras de Milán interru

