-Han llegado, - Le informa Oleg a su rey- El barco se ve desde lejos, en unas horas entraran a puerto, rey Karin. - El mayor analiza a su acompañante y un brillo ilumina sus ojos. -Quiero ver a la prisionera- Anuncia sin preámbulo. - ¿La traemos aquí? - le pregunta cauteloso. -No, yo iré al calabozo, hablare con ella desde las rejas, es peligroso sacarla, puede escapar- contesta sin dudar. Sus palabras son firmes. -Como diga majestad- Se dispone a abrirle paso. - ¿Oleg? - Pronuncia el nombre con melancolía. -Señor- responde atento. - ¿Te gusta tu nombre? - La pregunta lo agarra desprevenido. Baja la mirada para contestar. -Es el que tengo, significa “sagrado, bendecido”- suena sincero. -Creo que es un buen nombre para ti hijo- le toca el hombro para dar énfasis a sus palabras. -

