Rania… He obtenido todo lo que me he propuesto. Soy toda una señora de sociedad. Todos los que me han humillado deben estar torturándose por mis éxitos. La fortuna Reed está en mi poder junto con su único heredero que es mi esposo. Su padre, mi ex amante hoy tendrá que reconocer que me dio sus bienes para ocultar que se acostó con la prometida de su hijo en una obsesión desenfrenada. Con el espectáculo que tengo planeado, eso saldrá a la luz y yo voy a llorar como una magdalena avergonzada por lo ocurrido. Ese hecho será la muerte para Isabela, mi querida suegra y ahora enemiga por distraer a su marido por más de tres años. En lugar de agradecer se pone en mi contra, no sé por qué no se le ha parado el corazón todavía. Sería estupendo que hoy funcionaran esas pastillas. Mi madre y herman

