55 | Asuntos por atender Alessandro también recogió a Sam el sábado por la mañana. Ambos salieron, como cada vez, de su departamento para dirigirse a la sala de seguridad del hotel. La rutina se había vuelto casi automática para ellos, aunque la tensión entre ambos seguía presente. Ese día no estarían solos en la sala, pues allí se encontraba Rick. El joven de cabello cobrizo y tatuajes, que también trabajaba en la seguridad del hotel, saludó a Sam. —Veo que ya te estás acostumbrando —dijo Rick, al observarla sentarse frente a su computadora con mayor confianza. Rick era conocido por su carisma y su habilidad para entender rápidamente los sistemas. Era muy inteligente pero, a pesar de ello, no tenía tantas responsabilidades como la rubia; él se encargaba de supervisar la seguridad

