Los padres de Gia y de Lucian estaban reunidos en el salón principal, con una copa de champagne en mano, Lucio y Gabrielle hablaban de esa futura alianza de sus hijos. Gia, no solo era la hija de un mafioso, ella al igual que sus hermanos era acreedora a una gran fortuna. El ambiente se llenó de una tensión palpable cuando las puertas de la mansión se abrieron para recibir a Jesse Brown, acompañado por su rubia esposa, Camil, y también de su fiel cuervo, Raven, quien observó atento a su alrededor mientras posaba sobre su hombro, portando una hermosa corbata color blanco que contrastaba con su plumaje oscuro. La imponente figura de Jesse dominaba la entrada, pero el brillo en sus ojos al ver a su viejo amigo, Gabrielle, lo suavizó un poco. —Buenas noches —saludó con la espalda erguida a

