59 | Evento de la mafia 3 Michele apretó la cadera de Kath y ella lo miró a los ojos; observó la vena de su cuello marcarse mientras los dedos de su mano diestra exploraban su clítoris. Los frotaban con cautela con Michele a su espalda y la humedad crecía cada vez más. Michele introdujo su pulgar en su culo; la sensación fue fuerte, incómoda y un poco dolorosa. Kath jamás había tenido nada ahí dentro y la intromisión de Michele la tomó por sorpresa; sin embargo, no lo apartó. En cambio, sus labios se separaron, su mirada se nubló y un jadeo salió de su boca. —Déjame tenerte por completo —pidió Michele con una voz suave, grave, imponente, pero suave. Kath observó los ojos verdes de Michele, esa mirada hermosa y penetrante, con sus labios ligeramente carnosos y esa maldita sonrisa la

