CAPÍTULO 64 | UNA FECHA IMPORTANTE Al regresar a Nueva York, Michele retomó su posición como CEO del “Diamante”, comenzando a trabajar desde el siguiente día a temprana hora. Sentado detrás de su escritorio de caoba, se encontraba atento a los documentos que Isabela le había entregado. Tomarse días para atender sus asuntos como líder de la mafia había provocado una acumulación de trabajo en su prestigioso hotel; sin embargo, en su ausencia, Isabela había desarrollado sus responsabilidades a la perfección, facilitándole gran parte de la tarea. Michele recargó la espalda en su silla de cuero mientras que, a su lado, un pequeño reloj de oro marcaba el tiempo con precisión, siendo este un símbolo más de su control sobre cada aspecto de su vida. Esa mañana había citado a los hermanos Morett

