Nani y yo salimos del apartamento y me aseguro que la puerta quede bien cerrada. Salimos del edificio y nos subimos en el taxi. Cuando íbamos por arrancar el coche, un auto muy lujoso se detiene, pero no le coloco atención alguna. —Por favor, al hospital más cerca. —Está bien. Diez minutos después ya nos encontrábamos en el hospital. Doy toda la información necesaria para que examinen a la mujer que ha estado conmigo por años y esperamos a que la llamaran. Otros diez minutos después, ya la estaban llamando. —Doctor, ¿qué es lo que tiene Nani? —Su fiebre es muy alta. —Eso ya lo sé. —Señorita, si no se calma tendré que hacer que abandone la habitación. Está siendo difícil examinar a la paciente con usted encima. —Lo siento. Estoy nerviosa. —Lo entiendo, pero necesito espacio. —Clar

