Fueron caminando de nuevo al restaurante, aunque esta vez Jace no la llevaba corriendo, ya era bastante tarde y el helado fue el sustento necesario para aguantar un poco el hambre, al llegar al restaurante vio a Marcos hablando con los aparcacoches y el hombre al verla solo movió su cabeza indicándole que debía entrar, aunque cuando vio a Jace su postura cambio completamente al igual que la de los jóvenes con los que hablaba, cuando Ivana entro se quedó admirada por lo lindo que era el lugar y estaba un poco lleno para ser un día de semana, además que pasaba de la hora del almuerzo. – ¿Desea alguna mesa en especial? – pregunto la mujer tomando una carta. – El señor Giuseppe nos está esperando en su oficina. – comento Jace entrando con una sonrisa coqueta en los labios. – Claro señor, po

