Al terminar James se quedó con Daniel jugando cerca de la piscina, aunque el hombre imponía bastante y cualquiera que lo viera pensaría que era alguien tosco o torpe por su altura, pero realmente era muy cuidadoso y sus movimientos eran elegantes; Ivana estaba acostada sobre el pecho de Jace mientras los veía jugar estaba escuchando el rítmico latido del corazón y recordó un evento en su adolescencia que la hizo soltar una risita divertida llamando la atención del hombre. – ¿De qué te ríes? – pregunto el hombre. – Estaba pensando en lo orgulloso que estaría Leo de haberme visto peleando con un tipo y mucho más con la idea de que le gane. – levanto la cabeza para verlo a los ojos. – Hubiera estado muy orgulloso de ti y nos hubiera porraceado por no cuidarte, eras el orgullo de papá y te

