El jet aterrizo en el aeropuerto privado en Reggio di Calabria y fue ayudada por Fabrizio a bajar las maletas, la estaba esperando un nuevo chofer que Enzo contrato para que la llevara al ferri, eran dos horas y medias más de camino y por eso es que habían salido tan temprano de Nápoles. Se sorprendió al ver el yate que la estaba esperando en Villa San Giovanni porque no esperaba que fuera a viajar en algo tan lujoso, pero después del jet no tendría que haberle sorprendido ya nada y todo ese desplante de lujos la hizo pensar en qué tipo de cosas caras podría llegar a tener su jefe; mientras el chofer baja sus maletas ella se acercó al muelle viendo a un hombre vestido de blanco con una gorra, asumió que era el capitán. – Buenos días señorita Alenka. – saludo el hombre al darse la vuelta y

