Lo apunto con el arma mientras que la mano que sostenía el objeto era un manojo de nervios. —Porque no bajas eso, te harás daño… si lo haces de buena manera, te prometo que no te dolerá. Seré bueno contigo. —¡Déjeme en paz! —Haz lo que te digo, o será peor créeme niña. El hombre afino los ojos lo que causó miedo en Megan. En eso vio como el tío se acercó a ella, y por impulso la chica corto el brazo del hombre. —¡Maldita! Exclama el hombre. Tomo una toalla enrollándola en su brazo, la miraba furioso. Ella seguía amenazándolo con el arma que goteaba sangre. Ya había dejado de llorar, pero no por ello dejaba de tener miedo. —¡Te lo haré pagar! Te voy a lastimar conejita… tanto que no querrás tener sexo con ningún otro tío. Megan tembló, entonces dada la posición en la que se encont

