Lucía era la cabecilla del grupo, no tanto por ser la mayor sino que era la más entrepita de todas. El guardia al notar una fila de mujeres hermosas solo les sonrió y las dejo pasar. Adentro todo era un alboroto, la gente bailaba alocadamente y bebían sin control. Todos eran de la misma edad, era un antro juvenil. —Esto era lo que nos faltaba. Grita Lucía por encima de la música. —A mí me parece un antro de mala categoría. Prefiero el bar de papá. Le responde Danielle. —Vamos a buscar una mesa para sentarnos. Sam les dice a todas. Heather llevaba a Amelia de la mano, ella era la más pequeña de todas y al parecer se sentía incomoda con todo aquello… al final las muchachas consiguieron una mesa, casi en medio del gentío. Lucía y Sam fueron a pedir unas rondas de bebidas. —¡Pidamos Tequi

