CAPITULO 3

1623 Palabras
AL DIA SIGUIENTE. Escucho la alarma y la apago. El sueño no contribuyó para nada conmigo fué todo lo contrario. Mi cara arde solo de pensar en ello. El timbre de la puerta suena y me levanto a toda prisa, ignorando el mareo que me provoca. Pongo mi ojo en la mirilla. Es Nadia, trae un montón de paquetes y casi no le veo la cara. Abro la puerta con rapidez. - Ay gracias a dios que estas despierta! - le ayudo con los paquetes y juntas los llevamos a la habitación. - Como estás Nadia?- pregunto con una sonrisa- Para qué son estos paquetes? - Estoy bien, no me quejo- se encoje de hombros- en cuanto a los paquetes... Son tuyos!!! - Qué?! - La galería tiene la inauguración de tus pinturas esta tarde- abre una de las bolsas y saca un vestido- este es tu atuendo. Lo tomo en mis manos observándolo a detalle. Es un vestido corto de color rojo escarlata. Tiene un prominente escote en la parte delantera y trasera. Mi torso estará practicamente al descubierto, al igual que mis piernas!! -No se si pueda usar algo como esto- le digo insegura. - Estás bromeando verdad?- arquea una ceja- Mírate Mady! Cualquier mujer estaría encantada de tener tus curvas! - Es que es- doy vuelta a la prenda- muy corto- lo dejo encima de la cama- No soy buena... ya sabes... usando vestido y tacón. Me muerdo el labio de la fustración. No me gusta salir de mi zona de confort. Mi ropa y todo lo que uso me da seguridad. Con ese vestido me sentiré bastante incómoda. -Jum- rueda los ojos- me temo que no tienes opción... Será un evento importante. Y sin animos de ofender, No puedes ir en jeans. Por fa no me mates! Sólo te digo la verdad. No tengo nada en contra de tu estilo. - Tranquila- sonrío- esto no será agradable pero voy a usarlo.No te preocupes. Tengo claro lo que la galería espera de mi. Ella sonríe ampliamente. Supongo que no debo hacer más difícil su tarea. Primer día de trabajo, allá voy. . . . HORAS MAS TARDE. El tiempo pasa volando. He tomado la ducha y estoy lista para vestirme. Nadia me hizo compañía toda la mañana, su precensia hace que no me sienta sola del todo. Tomo el vestido y lo pienso una y mil veces antes de usarlo. Al fin y por falta de tiempo me lo pongo rápidamente. Miro mi figura en el espejo. Marca centímetro a centímetro mi cuerpo. Me siento como si estuviera pintado en mi piel. No había visto mis pechos de esta manera jamás. Además de que la lenceria que Nadia trajo hace que se vean mucho más prominentes. "Es tu trabajo Mady, es tu trabajo". Repito el mantra en mi mente para apartar la incomodidad. El cabello por primera vez, lo he dejado suelto, me cae como cascada hasta las caderas. Use algo de maquillaje pero no demasiado para conservar el estilo fresco y natural. Aplique un poco de sombra que resaltan mis ojos verdes y un lapiz labial rosa. Todo esta listo. Me pongo los tacones negros, tomo el bolso de mano y salgo para encontrarme con Nadia. Cuando abro la puerta su quijada casi cae al suelo. No se si es una sorpresa de las buenas o de las malas. -Oh por dios!- abre los ojos grandemente- a dónde se fué la chica de los jeans rotos? - Me veo bien?- pregunto cruzando mis manos en la espalda. - En serio me estás preguntando eso? No te miraste en el espejo?- arquea su ceja- estás perfecta!! te vez bellísima!! -Gracias- respondo sonrojandome un poco. La verdad no estoy acostumbrada a los elogios. - Deberías vestirte asi todo el tiempo. Tendrias una fila de pretendientes afuera de tu casa- ríe y yo hago lo mismo. -La verdad soy un caso perdido Nadia- nos encaminamos a la salida. -De qué hablas? Apuesto a que haz tenido a un montón de chicos a tus pies- presiona el botón del ascensor. -La timidez no me lo permite- me encojo de hombros- Me pongo muy nerviosa cuando hay un hombre cerca y salen espantados. Ya sabes...creen que estoy loca- sonrío forzadamente mientras ella niega con la cabeza. - Te puedo asegurar que para el hombre correcto, esa timidez será simplemente irresistible- ambas entramos al ascensor. El camino al auto es en completo silencio. Puedo notar varias miradas sobre mí. Eso hace que me sienta nerviosa. Me gusta pasar desapercibida siempre. Ser el centro de atracción definitivamente no es lo mío. Subo al auto en el puesto de acompañante y ella al del conductor. Toca el estéreo y "Poker Face" de Lady Gaga nos hace compañia durante el camino. Al parecer Nadia es una fan de esta artista. No la culpo sus canciones son increibles. Llegamos al fin. Trago saliva antes de descender del vehículo. Tengo un enorme nudo en el estómago. -Te vez preciosa- murmura Nadia- Levanta la cabeza. Aqui tu eres la estrella. Sus palabras infunde la seguridad necesaria para que me encamine acompañada de ella a la puerta. Al entrar hay varias personas conversando en tono bajo. Todos vestidos de manera elegante. Hombres apuestos y mujeres bellas por doquier. Tengo una sensación de incomodidad hasta que al mirar a mi alrededor veo mis pinturas. Una alegría inmensa desborda mi corazón. Poder compartir parte de mí, me hace feliz. Cada una guarda un sentimiento especial. Me acerco a una de ellas. Los tonos frios están presentes. La pinte días después de despedir a mi padre. -Me hace sentir triste- dice Nadia observándola detalladamente. -Justamente así me sentía yo- contesto con el nudo formándose en mi garganta. -Eso es lo increíble de ti. Puedes trasmitir lo que deseas con solo pintar- la observo y esta sonriendo de oreja a oreja. No puedo evitar corresponder. -Mira a quién tenemos aquí- es mi jefe. El señor Joseph Black, es un hombre bastante mayor. Aún así se mantiene bien conservado.- Estas hermosa Mady. Dime cómo han estado tus dias aquí en los Ángeles? - Bien muy bien- le sonrío- le agradezco mucho la oportunidad. -Oportunidad para quién? para ti o para nosotros?- sonríe ampliamente- somos afortunados de tenerte. Esta galería nunca habia estado tan llena hasta hoy. Mi cara se ruboriza de nuevo sin poder hacer nada. -Gracias Señor Joseph- le digo y este me observa fijamente. -Acabas de decirme señor?- arquea una ceja- sólo dime Joseph. Asiento con la cabeza. -Joseph, uno de los patrocinadores esta aquí y desea conocer a la artista- le dice una mujer alta y esbelta con el cabello rojizo. Ella me observa de reojo. Una de esas miradas que te hacen sentir incómoda. - Por qué no lo dijiste antes? Ven conmigo Mady- me hace una seña con la cabeza y lo sigo. Me lleva al otro extremo de la sala. Un hombre de espaldas, observa una de mis pinturas. -Quiero esta- le dice a una de las encargadas y su voz me resulta bastante familiar. -Peter Collins- nombra mi jefe y el mencionado voltea a vernos. El corazón galopa como un loco cuando sus ojos hacen un recorrido rápido por mi cuerpo.- Que sorpresa tenerte aquí. -Sabes que siempre he sido amante del buen arte y el día de hoy me haz sorprendido. Hace mucho no veia una exposición de buena calidad como esta- le habla a mi jefe pero su mirada va de él a mi todo el tiempo. -Por fortuna tenemos a esta hermosa mujer que nos ha bendecido con su arte. Ella es Mady Jones- dice mi jefe presentandome. Estiro mi brazo hasta él para saludarlo. -Siempre es un placer verte Mady- besa el dorso de mi mano sin dejar de mirarme. Haciendo erizar cada vello de mi piel. -Lo mismo digo- respondo por inercia. Agradezco a los dioses que esta vez no me quede petrificada. Él lleva un traje azul. Se peinó el cabello hacia atrás. Luce mas irresistible que la última vez. Joseph aclara su garganta. - Bueno los dejo para que puedan charlar- se va con una risilla incómoda. Que vergüenza! Debo tener cara de tonta. Lo observo hasta que se pierde entre la gente. -Eres una caja de sorpresas Mady- me susurra Peter en el oído. En qué momento se acerco tanto? Retrocedo dos pasos nerviosa para observarlo. Tiene esa sonrisa que hace que las piernas me tiemblen. -Compraste aquel cuadro? - pregunto queriendo cambiar el tema, porque la verdad es que me está observando como un depredador a su presa. -Asi es- asiente con la cabeza- Habla mucho de ti- su voz gutural hace que mis oídos se sientan hipnotizados por él. La verdad es que el cuadro lo pinte en un momento de rebeldía. No me importaba si la gente me aceptaba o no. Sólo quería ser yo misma. -Es justo lo que quise plasmar- contesto y su sonrisa se ensancha más. Da un paso de nuevo hacia dónde estoy. En serio no conoce el concepto de espacio personal? -Dime una cosa- me observa de arriba abajo- planeas torturarme toda la noche con ése vestido? -De...De que hablas?- titubeo. -De que si vas vestida de esa manera- se muerde el labio- será muy dificil concentrarse en la cena. Mi cara arde ante su gesto y su declaración. El aire abandona mis pulmones como lo hace siempre que lo tengo cerca. -Puedo cambiarme - jadeo nerviosa. Se acerca aún más, a sólo unos centímetros. - Puedo soportar cualquier tortura- susurra de nuevo en mi oído- lo que no puedo asegurar es que vaya comportarme como un caballero. Mi corazón se detiene abruptamente. La pregunta es... Yo deseo que se porte como un caballero?
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