TYLER Mi madre le hacía la platica a Emily, como si Verónica no existiera, pero note a Emily incomoda, en ningún momento miró hacia mí o hacia Verónica, pero yo no podía quitarle el ojo de encima, nos sirvieron la comida y hubo un silencio sepulcral. - Vamos pruébenlo, seguro está delicioso – le guiño el ojo a Emily y le dio una mísera sonrisa a Verónica, a mi por supuesto me miró mal. Era mi platillo favorito, en cuanto sirvieron y el olor llegó a mis fosas nasales, se me hizo agua la boca, di un bocado y cerré mis ojos, estaba perfecto. - ¿Te gustó hijo? – preguntó mi madre con una sonrisa… inusual. - Me encantó madre, gracias, esta delicioso – su sonrisa se hizo más amplia. - A quien tienes que agradecer es a Emily, ella lo hizo todo – miró a Emily y le sonrió maternalmente,

