Capítulo XXXIX

1466 Palabras

No tenía sentido negar todos los sentimientos que se hicieron presentes en mi cuerpo en ese preciso momento. Lo deseaba febrilmente, tanto que cuando Jay me empujó contra la estantería apastándome deliciosamente con su cuerpo lo único en lo que podía pensar era en su boca sobre la mía. Era como si estuviéramos hechos el uno para el otro y no hubiera otra salida. De hecho no la había para mí. Sus manos alzaron mis piernas para que yo enrollara las mías alrededor de su cintura y no tardé en hacerlo aferrándome a su cabello tirando de él más a mis labios. Su duro m*****o se precionó contra mi humedecido centro ocasionando que ambos gimieramos por el delicioso contacto. Estaba ardiendo. Quemándome solo por él. Lo deseaba febrilmente pero sabía que el deseo no era lo único que me movía.

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