Hoy sí que me costó levantarme… reprogramé mi alarma tres veces. Por supuesto, me levanté tarde. Tuve que vestirme con lo primero que encontré —jeans, converse, camiseta y cazadora—. Está lloviendo esta mañana. Lloviendo no, más bien estamos a principios de un diluvio. Logré llamar a un servicio de taxi y encontrar uno disponible. Ahora estoy en medio del tráfico con diez minutos exactos para llegar a mi trabajo y más de cinco kilómetros de distancia. ¡Genial! Decido bajar del taxi y caminar/correr, pero recuerdo que no tengo paraguas. Es preferible llegar tarde que llegar mojada. Tomo mi teléfono y llamo a Zamara. —Buen día Alec, ¿también vas tarde? —¿Qué? ¿Acaso no soy la única? —Lo siento Zamara, estoy a unas pocas calles de la empresa, pero el trafico está horrible y no tengo par

