La Visión Soren estaba en su cama, aún convaleciente. Ya era muy tarde en la noche, pero no dormía tranquilo. Tenía una pesadilla que irrumpió en su mente abrumándolo por completo. La oscuridad lo envolvía como un pozo sin fondo, pero Soren no estaba solo. Algo latía a su alrededor, una fuerza inmensa que hacía vibrar el aire con cada pulsación. Quiso moverse, pero sus pies parecían atados a un suelo inexistente. Entonces apareció la llama: pequeña, temblorosa al principio, pero creciendo con cada latido, cada respiración que parecía arrancarle el aliento. De repente, la llama comenzó a cambiar. En su centro, una figura se alzó: Kaelion, su silueta envuelta en un aura ardiente, sus ojos brillando como carbones encendidos. La llama crecía, estallando hacia el cielo, hasta que el emperado

