Imprevisto Lo que no sabían era que, mientras conversaban, Kaelion estaba allí, escuchando todo desde la puerta entrecerrada que conectaba a la habitación. Había llegado antes de lo planeado, con la intención de sorprenderla, pero al escuchar las palabras de su esposa en el salon, todo cambió. En su lugar, quedó de pie, mirando a través de la puerta sin hacer ruido, sintiendo una mezcla de emoción y asombro. Nunca había imaginado que los detalles que veía su esposa, las pequeñas decisiones que tomaba a diario, no eran para competir con él, sino para apoyarlo, para hacer su trabajo más fácil. Esa preocupación silenciosa por los aspectos más complejos del gobierno y la gestión interna del palacio, esas "ratas de casa" de las que ella hablaba, eran en realidad las cargas que ella llevaba

