Pov Vladimir El típico olor metálico de la sangre burbujea en el ambiente. Jasire está ahí, tirado en la cama con dos tiros en su cuerpo. Sus ojos semi abiertos y su respirar forzado. Lo observo incrédulo de la situación, con la mandíbula apretada y con los ojos rojos como los de un mismísimo demonio. ¡Está claro! Los tiros que recibió mi león no eran para él, alguien quería matarme o matar a Arabella, pero, ¿Quién? Y ¿Por qué? —¡Vladimir haz algo! —Me dice Arabella con el rostro empapado de lágrimas. Veo mis manos que están impregnadas del líquido carmesí y enseguida el corazón retumba en mis costillas de manera rápida. Con una rapidez que no mido, me pongo de pie y tomo la Beretta que enseguida cargo. La rabia mezclada con angustia amenaza con ahogarme y con reventar todo a su paso.

