MARTINA Cuando despierto por la mañana, nada me recibe. Ni la luz del sol, ni el hambre, ni el deseo. Estoy congelada bajo las mismas sábanas con las que me cubrí después de la ducha con Callum ayer. Toda la noche, la escena cargada de vapor recorrió mi mente. A veces, mis piernas hormigueaban por el recuerdo. Pero solo por un momento. No eran pensamientos placenteros los que tenía. Eran fríos y calculadores. He estado tratando de entender qué fue lo que pasó. Con él y conmigo. Callum es más contradictorio que nunca. Un misterio oscuro envuelto en tantas capas que me pregunto si alguna vez he visto al verdadero hombre. Se supone que es mi enemigo. Se supone que debería estar sufriendo. Pero ayer, me hizo sentir tan bien que me quebré por él, y no solo usó su cuerpo. También usó sus

