POV Daemon La sostengo con fuerza, intento mantener sus manos quietas, pero la condenada es demasiado ágil, demasiado rápida. No deja de meterme mano por donde le plazca, no deja de susurrarme cosas que mi amigo frente al volante, claramente, logra oír. Serafina está demasiado acelerada, demasiado erótica y loca. Más loca de lo normal y yo ya estoy que me lanzo del auto porque siento que está abusando de mí esta mujer. —¿Podrías apresurarte? —le pregunto a Alessandro mientras la gata en celo sobre mí no deja de besarme el cuello. «¿Pero qué carajos le inyectaron?» —. Alessandro… —Voy lo más rápido que puedo —espeta, haciendo rugir el motor—. ¿En serio te dejas dominar por alguien de su tamaño? Ambos sabemos que puedes detenerla si aplicas la fuerza requerida, pero te encanta lo que ell

