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1893 Palabras
Camino Espinoso Riku estaba en la ducha en la habitación que les habían asignado respirando lentamente en un intento de regular la sobrecarga de información en su cerebro. El agua helada sobre su cabeza y que se deslizaba por su cuerpo desnudo, no lograba calmarlo. Ambos habían ido al comedor como se les indicó, pero Riku le dijo a Constance que abriría la habilidad de lectura para escuchar los pensamientos de los allí reunidos. Se sentaron en una mesa apartada con la mirada curiosa y a la defensiva de varios presentes. Tanto por ver a un meta humano extraño, de cabello blanco como el ver a la guía acompañada. Los guardias de la policía militar se sentaron al frente sin descuidar su vigilancia, inquietos cuando Riku cerró los ojos fingiendo saborear la comida. Constance les explicó a los Norms que, debido a que habían estado tanto tiempo separados, la cercanía le afectaba igual que a todos cuando regresaban a casa después de una misión. Los Norms no insistieron y comieron mientras Constance le tomaba la mano izquierda con la suya bajo la mesa cuando vio que enterraba los dedos en el muslo como si sintiera dolor. Casi se rio al notar que Riku era zurdo y ella diestra, perfecta combinación entre guía y esper considerando el protocolo de escolta (Esper a la izquierda de su guía) La guía usó sus habilidades, concentrándolas en su mano entrelazada y reguló sus latidos alineando los de Riku. Estaba consciente de que no estaba lista ni deseaba tener un compañero. Se había acostumbrado a estar sola y a no depender de nadie. Además, la llegada de Riku a su vida fue obligada por las circunstancias en un momento en que se había dado por vencida de poder tener un vínculo con alguien. Durante su tiempo en el ejército le había tocado guiar a muchos esper desestabilizados, pero cómo sus estelas eran tóxicas para la mayoría nunca avanzó más allá de los abrazos y besos. Incluso había guiado a Noah Grant en una misión y el bastardo estaba tan cansado que se durmió con el abrazo. Ahora, no podía si no estar a la defensiva sobre lo que estaba sintiendo por el esper. Si se concentraba en Riku, podía sentir sus emociones y su aura sin dificultad, aunque el esper intentara por todos los medios esconderlas de ella. Sentía su conflicto y su miedo. No podía usar su brazalete para buscar información ya que podrían descubrirlos, pero por lo que pudo ver en las imágenes difusas al consumar la conexión, había tenido una infancia difícil y solitaria y luego la indiferencia de su guía. En la conexión pudo ver a un guía masculino con habilidad de escudo al que se asociaban muchas emociones de dolor, impotencia, odio y desilusión. Un dojo que estaba asociado a emociones de calma y seguridad, a una guía joven a punto de desmayarse cerca de él y un escudo brillante después, Noah, Zack parecían cercanos, amigos y varias imágenes que ahora no estaban conectadas. No estaba acostumbrada a preocuparse por otro y la necesidad de protegerlo y hacer que se sintiera en calma fue arrolladora, tanto, que le quitó la respiración. De todo lo que había aprendido en sus años de entrenamiento como guía en la Cúpula, se les había hecho hincapié que esa necesidad era lo que activaba los principios del guía y en especial, el de asegurar la supervivencia del esper al que estaban guiando. De sus anteriores experiencias, está era la más intensa, probablemente debido al SICOM. Parecía vibrar con él, cada respiración, cada latido era consciente para ella, el calor de su piel y la corriente eléctrica que sentía cada vez que lo tocaba era totalmente un mundo nuevo. Cuando regresaron a la habitación, Riku fue al baño y vomitó todo lo que había comido. La intensidad de la lectura lo había alterado y no quería que la guía sintiera su malestar. No era su amante, ni su compañera. Sólo la guía a la que debía ayudar. Eso se lo estaba repitiendo en todo momento como un mantra. Cómo fénix no necesitaba entrenar, sólo ayudarla a salir de esa situación y cada uno seguiría su propio camino. Luego hablaría con la guía Allen para ver como podía disolver el contrato de unión. Debido a que era el esper quien elegía al guía, el procesar su solicitud sería difícil y no menos, un escándalo. No sabía si estaba listo para hacer pasar a la guía por eso... - ¿Estás bien? - escuchó la voz de la joven en el umbral del baño - ¿Te ayudo? - Si... - le dijo cerrando la llave y girando par abrir la puerta del shower door cuando la vio de pie con la sudadera y bragas - No creo que pueda seguirte en un toque ahora, me duele la cabeza. - le dijo y Constance se rio mientras el esper salía para envolverse una toalla en la cintura. - ¿No debería ser yo quien dijera eso? - dijo divertida. Ahora, que estaba más centrada y en calma, pudo apreciar el cuerpo tonificado de su esper, su largo cabello blanco plateado, mojado, llegaba un poco más abajo de sus escápulas cortado en capas y el resto de él. Vaya, pensó, su entrepierna no está mal. No vio que Riku alzaba una ceja sorprendido y se sonrojaba antes de ir al dormitorio pasando a su lado. - Te lo compensaré, cariño. - le dijo Riku en el papel, de pie, al borde de la cama individual. - Siéntate, te ayudaré. - le dijo Constance acercándose a él con una toalla en las manos cuando se sentó en la cama. La mujer quedó entre sus piernas y la cabeza de Riku estaba a la altura de sus senos. - Si te duermes con el cabello mojado, te enfermarás. Con cuidado, comenzó a pasar la toalla por los mechones sacando el exceso de agua y masajeando su cabeza. - ¿Me estás guiando? - preguntó Riku sin abrir los ojos dejándose hacer - No hagas trampa. De verdad necesito dormir unas horas. - ¡No lo hago! - exclamó la guía roja de vergüenza al ver que sus manos brillaban sin haberlo notado y siguió secando su cabello por unos instantes - Me gusta tu cabello. - dijo con honestidad - Es muy diferente al mío. - Cambió en mi despertar... Me acostumbré, aunque la gente tiende a mirarlo de manera extraña. Creo que llama la atención al ser diferente. - dijo Riku, relajándose. - Creo que es porque es hermoso. - aclaró la guia - Como esos guerreros antiguos de los programas de televisión. - Entonces con tu color y el mío seríamos como el Ying y el Yang. - le dijo Riku en broma, pero Constance coincidió. - Totalmente... - dijo con seguridad - Si lo piensas, el yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. Cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. Nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Las palabras de Constance fueron seguras e intensas lo que sorprendió a Riku ya que no muchos occidentales conocían del taoísmo. - El ying y el yang no existen por separado, sino que forman un todo completo y armónico. No podemos verlos como opuestos absolutos, debemos verlos como dos aspectos de un mismo todo que están interconectados y forman un todo completo y en equilibrio. Son interdependientes, se consumen y generan mutuamente; a veces uno es más fuerte según su habilidad y el otro se apoya y en otras, el que se replegó es el más fuerte en esa situación. Creo firmemente que en el yin hay yang y en el yang hay yin como en el símbolo. Somos un todo. - Hablas como la G3... - murmuró Riku cuando Constance terminó de secar su cabello y se alejó para colgar la toalla en tanto el esper se acostaba en la cama pegando la espalda a la pared. Constance se acostó a su lado con naturalidad y suspiró al percibir que estaba desnudo. - ¿No se supone que los guías somos los descarados? - Tengo sueño como para ir por mi ropa interior. - le dijo, cerrando los ojos y rodeándola con el brazo por la cintura - Si no liberas tus estelas, me portaré bien. Acércate o te caerás de la cama, no es tan grande para ambos. - ¿Quieres que use la bruma para dormirte? Puedo hacer que te relajes. - le preguntó sin volverse. - Hazlo... de verdad estoy cansado. La cabeza se me parte... - murmuró. La guía se giró con cuidado debido a lo estrecho del espacio y casi quedaron con los torsos pegados. Con la mano izquierda libre, la puso sobre su pectoral y lo sintió tensarse. - Perdón... - murmuró. - Tranquila, dame tiempo para acostumbrarme... - Lo haré con cuidado... - Mmm. - dijo el esper, dejando que la guía volviera a repetir la acción. Esta vez con la mano brillando al igual que sus ojos... Reguló la respiración hasta que sus latidos se relajaron y los de Riku la siguieron hasta que se durmió profundamente. Constance se quedó quieta una vez que vio que Riku se había dormido y lo observó con atención. Su rostro, sus facciones, lo en calma que se veía sin la expresión preocupada en su rostro, su cabello blanco el que acarició y colocó detrás de su oreja, sus hombros anchos, el subir y bajar de su pecho el calor que desprendía su cuerpo fue embriagante. Se decía que los guías eran más racionales que los esper al momento de la interacción de compañeros, pero a ella le estaba costando seriamente mantener las manos lejos del cuerpo del esper y el deseo de contacto tampoco ayudaba. Sabía que estaba desnudo bajo las mantas, si acercaba un poco las caderas en su dirección, éstas estarían cerca, tan cerca que podría sentir su polla ¿Desde cuando estaba tan cachonda? Y como si fuese una prueba, el esper la acercó más a él, apoyando la barbilla sobre su coronilla por lo que la nariz quedó cerca de su cuello. Con resignación y asumiendo la responsabilidad, Constance hizo lo que todo su cuerpo quería. Sacó la lengua y lo lamió como si fuese algo comestible. Definitivamente se estaba volviendo loca. Una guía de 32 años, cachonda como una adolescente frente a un esper hecho y derecho. Tenía que hablar seriamente con la guía Petrovich. Los impulsos y deseos de cercanía y conexión estaban por lejos fuera de su control, el SICOM le estaba pegando con fuerza y eso que, para ella, no era un vínculo de segunda oportunidad como para el esper dormido a su lado. Iba a estar en problemas si sus emociones y sentimientos crecían. Riku era un esper psíquico y que también leía las mentes de los demás. Qué tan difícil sería para él leerla en el momento de la conexión por el toque si ella estaba perdida en el placer. Eso era malo, malo, malo... Y con ese pensamiento, se durmió.
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