Te Tengo Cuando finalmente la conexión física entre ellos se completó, la presión del vínculo los envolvió como una ola y Riku supo que lo había logrado. Sintió cómo el control regresaba a ella, cómo sus emociones volvían a sincronizarse. Pero también sintió la intensidad de sus propios sentimientos, aquellos que había intentado reprimir, estallando a través del vínculo. La hizo suya en ese momento, con una mezcla de amor, desesperación y pura necesidad, sabiendo que aquello no era solo físico. Era su corazón el que estaba luchando por el de ella, latiendo al mismo ritmo y, codicioso, volvió a estimularla con la mano para llevarla a un segundo orgasmo y, cuando finalmente alcanzaron el clímax juntos, la oscuridad que la había estado consumiendo se disipó. Constance lo miró, agotada, per

