-Creí que ya no volverías.- le respondió May girando sobre sus pies para ocultar la alegría que, de seguro, su rostro se encargaría de revelar. -¿No te avisaron?- le preguntó Pato regresando a ese tono seco y apagado que utilizaba a diario. May volvió a girar y su elocuente mirada le confirmó a Pato que no tenía idea del motivo de su ausencia y sin poder manejarlo volvió a sonreír. -Esa cara tuya es todo un traductor.- le dijo y un rubor incipiente se ocultó detrás de las manos de May, quien comenzó a tocarse el cabello y la gorra en un intento de mitigar su vergüenza. -No debería serlo, de hecho no suele serlo, pero con vos...- le respondió sin saber muy bien cómo continuar. Pato se sintió tan halagado como sorprendido, ¿con él qué? Quiso saber de inmediato pero ella no le dio la

