Al día siguiente. Jueves al mediodía Cristina “Bueno ¿Volvemos ya a la oficina y nos tomamos allí el café?” dije mientras guardaba el tuper en mi bolsa. Héctor asintió y nos levantamos. Al pasar por el despacho de Carlos, éste dijo: - Héctor, ven - Sí, un momento, dejo esto en mi mesa y… - No, entra ya Miré a Carlos extrañada. Su tono había sido raro, duro, algo nada habitual en él. Héctor entró y escuché a Carlos ordenar secamente: - Cierra la puerta Esto me extrañó aún más. Pensé “¿Tendrá que ver con mi cagada de ayer?” pero no, no podía ser eso, me habría llamado a mí. Me fui a mi sitio preocupada. Veía la cara de Carlos y estaba enfadado. Me asusté un poco. Cogí el tuper y mi cepillo de dientes y me fui al baño. Al volver, Héctor estaba en su sitio con mala cara. Le iba a pre

