Desperté mediante unas caricias en mi mejilla, abrí mis ojos y vi que era Alexander. Sonreí a medias aún con un poco de sueño. La fiesta de ayer fue muy divertida, gracias a todo ser mítico la madre de Alexander no fue; no quería enfrentarme a nadie. Bárbara violó con la mirada a Alexander toda la noche pero no hice nada... No valía la pena. -Te he preparado un rico desayuno.-Dice contento. Me dolía la cabeza a mil demonios y estaba muy mareada. -Gracias.-Susurre sentándome en la cama. j***r ¿Es normal estar tan mareada? Sentía que él mundo daba vueltas y vueltas. -¿Estás bien? Estas pálida.-Dice Alexander. Asentí segura. Solo son mareos mañaneros.-hoy haremos los vídeos-Comenta mientras pone la bandeja al frente mío, sonrió agradecida. -No quiero salir yo en los vídeos, sería algo v

