Un intento de obediencia.

1194 Palabras
Me abalanzo sobre él y me ataja rápidamente de la cintura, yo con la espada le hago un tajo en su estómago, me separé bruscamente de él y agarre al chupa sangre y puse la espada en la cabeza -Libera a Elliot -Ordene -Es solo un simple vampiro, como si me importara que lo mates-Ríe Alexander -Si lo mato te darás cuenta que yo también puedo matar a cualquier persona, duermes en la misma habitación que yo, no sería bonito despertar y no tener parte de tu cuerpo-Sonreí Alexander soltó a Elliot de la silla y me miro con enojo -Elliot, cuida a nuestra gente y ocúltate bien, corre-Él hizo caso a lo que le pedí y salió rápidamente por la ventana, Aún tenía a el vampiro amenazado con la espada de plata, pero me quedé en silencio, el vampiro es más fuerte que yo tranquilamente puede girar y agarrarme indefensa pero no lo hace por dos razones... La primera que si me toca Alexander lo mataría, la segunda que tengo su forma de muerte en mis manos. Solté al vampiro y tire la espada aún lado, con una simple espada no puedo hacer nada para escapar de aquí pero puedo hacer que escapen los demás. Eso sonó a algo responsable ¡Woh! Alexander estaba rojo de la importancia y sus ojos amarillos no tardaron en notarse -Acabaste con mi paciencia-Me agarra de el brazo y me saca de la habitación rápidamente, me guía de nuevo a su habitación y me deja en el suelo de un solo empujón que por cierto hizo que caiga sentada fuertemente -De todas las cosas estúpidas está fue la peor Katherine-Dice con enojo, yo solo lo miro desafiante y me levanto del suelo, me mira enojado-No te Ordene que te levantes del suelo -Que bueno que me importa una mierda lo que órdenes-Le dije con una sonrisa, pero al sentir su mano cálida en mi cuello y mi espalda chocar contra la pared fuertemente sentí esas ganas de morir. -Escucha, no tengo problema en convertirte en lo que soy, no lo hice solo por que tú no querías y si no ves la marca que hay en tu cuello señala que eres mía, yo elijo con quién estás, yo decido donde estarás, yo decido que pensarás y que harás por que eres MÍA-Exclama elevando la voz -Puede ser que una marca nos una, pero eso no significa que nuestros sentimientos también-Hablé con enojo-YO. NO. SOY. TUYA. ¡No te pertenezco! Un ardor se hizo presente en mi mejilla rápidamente cubrí mi mejilla con mis manos y lo mire incrédula -Si piensas en que para cambiarme de opinión las cachetadas ayudan, es todo lo contrario-Dije con enfado-Te hace sacar lo poco hombre que eras -Ya intenté de muchas formas hacerte entender que eres mía, Katherine, no quería hacerlo pero tú me obligaste a hacerlo-Me señaló con su dedo Yo solo lo mire sorprendida -La única forma en que has intentado fue encadenarme, tengo las malditas 24 horas unas cadenas pesadas y ruidosas en mis pies y manos, sin contar de que cuando digo algo que no quieres escuchar me pones una cinta en la boca-Escupí mis palabras con odio Él me agarro del cuello y apretó fuertemente su agarre -Pobre de ti que tendrás que estar encadenada y golpeada si no haces lo que te pido-Dice cínico, me sentí tan impotente que cerré mis ojos unos segundos y los volví a abrir para encontrarme con sus ojos amarillos y su agarre-Por que créeme Katherine, que ya nada será igual, conocerás mi parte cínica y malvada Una semana después Alexander se volvió más incontrolable, más agresivo y más posesivo. Está enojado por que no encuentra la localización de Elliot eso me hace estar contenta pero no lo puedo demostrar, le puse nombre a un moretón que tengo en mi estómago, parece que se quedará un largo tiempo por lo cual se llama Pepito No me golpea todos los días, solo cuando lo enfurezco o cuando intento escapar, por que si... Intenté escapar. Al menos lo único que me permitió fue caminar por el castillo, ya que los momentos que estuve aquí estuve encadenada en la habitación de Alexander, pero pude establecer una conversación con las cocineras que por cierto son trece Trece cocineras para alimentar a Alexander y a mi, ¿eso es récord, verdad? Mi madre podía darnos de comer a mi padre y a mi ella solita, claro que cuando no estaba y mi padre debía alimentarme esperábamos a que volviera o pedíamos comida hecha. Aún que Alexander me prohibió hablar con todo personal de limpieza, cocina o lo que sea ya que "una reina no debe rebajarse" aquellas palabras no las recibí muy bien por lo cual él no tuvo mucha paciencia. Sin hablar de que tengo cadenas las veinticuatro horas del día, cuando quiero caminar por el castillo le dan las cadenas a un hombre-lobo para que sostenga las cadenas y me vigile, como si fuera un perro que tiene que ir a pasear con su dueño Cuando es de noche Alexander me ata las manos una con otras ya que anteriormente intenté lastimarlo mientras dormía, también me ata los pies contra la cama, aún que sea súper incómodo todo pasa cuando él finalmente me desata al ser el otro día... Para ponerme otras cadenas un poco menos pesadas e incómodas Los padres de Alexander y Alicia se fueron de viaje, por lo cual no tendré momentos sin cadenas ya que cuando Alicia se queda conmigo me las quitaba. Aún que sea estúpido, Alexander me cura las heridas que el mismo provoca, parece que tiene doble personalidad. Primero golpea, es imparable y luego me da un mimo y cura mis heridas preocupado. Él dice que su forma de tratarme está haciendo efecto, ya que estoy más callada aún que no logra que baje la cabeza ante él , lo enfurece mucho. Pero eso me hace descubrir su punto débil ¡CLARO QUE SI! ¡Tiene un punto débil! Al mirarlo a los ojos él se siente muy... Incómodo y se aparta rápidamente, aún que no funciona con los vampiros, lobos o humanos, solo conmigo. De hecho... a veces lo utilizo para liberarme de momentos bruscos -Katherine-Me llama Alexander entrando a la habitación, lo miro a los ojos y él aparta la vista ¡Esto es genial! -¿Qué quieres?-Digo en un tono brusco, él alza una ceja-Lo siento, ¿Qué quieres?-Mascullo en un tono suave, realmente no tengo ganas de discutir hoy Se acerca a mi y comienza a acariciar mi mejilla, yo solo miro fijamente a su collar, no tengo ganas de desafiarlo con la mirada, me siento cansada, ya no duermo bien y tengo miedo a todo lo que sucede a mi alrededor aunque eso no lo demuestro -Me gusta más está " obediente " Katherine -Susurra -Estoy siendo así para que luego no me golpees, no pienses que lo hago por tenerte respeto. -Deberías tenerlo-Murmura, yo lo miro a los ojos con una ceja alzada. —Estoy siendo comprensible, no me hagas ser el villano. Sonriendo con cierta malicia, me suelta el rostro para luego guiñarme el ojo. Pensé mucho en sus palabras.
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