Estaba sentada abrazando mis piernas, el dolor nunca se detuvo y escuchaba gemidos dolorosos de la sombra que hacían que resbale una que otra lágrima. Alexander no ha venido a verme desde que le mentí sobre el nombre. Y estoy bien, o eso quiero creer. -¿Kath?-la puerta se abrió y pasó Alicia, la mire con enojó. -¿Qué quieres?-Gruñí. Ella se acercó a mi y me sonrió. -Toma-Me entrega una jeringa con un líquido espeso verde-Tu sombra morirá del dolor si no te lo inyectas… Si él muere, tú también. Alexander salió del castillo pero no tarda en volver -¿Cómo puedo confirmar en ti? -Tu elijes, confiar en mi o dejar que la sombra muera y que te mate… Como tú quieras.-Se encogió de hombros y me miró con pena.-Adiós Katherine. Alicia se giro y caminó hacia la salida, mi grito la detu

