Estaba junto a Leah mirando como la luna ya estaba llena. El patio del castillo es gigante por lo cual nos decidimos en esperar al padre de Alexander aquí, estoy consiente de que quizás podamos perder. Morir, decir adiós a la vida pero sin poder despedirnos adecuadamente de ella. Pero son cosas que pasan en una guerra -Hay olor a perro mojado.-Dijo leah gruñiendo, yo mire atenta a todos lados buscando con la mirada al padre de Alexander.-Pero... Muchos. Sin darme tiempo a reaccionar veo como aparece el padre de Alexander caminando a paso lento y asegurado, atrás de el había unos siete o ocho lobos más. Oh, oh. -Esto es trampa - le digo, haciendo un paso hacia adelante quedándome enfrentada a el. -Diría lo mismo.-Miró a leah y luego a mi-Un demonio, excelente elección. A leah se le p

