Viernes de fiesta II
....... Busco entre toda mi ropa que ponerme, debo salir de acá como muy tarde a las 2:30 para ir a la casa de Kendall, mientras busco y busco final!ente me decido por una falda corta de color rojo, top n***o que realza mis pequeños y redondos pechos, unos tacones rojos con líneas negras y un abrigo n***o, me maquillo algo que no hacia hace mucho y salgo de mi habitación.
Bajo las escaleras rápidamente y saludo a Milton y Sophie mi Nana, me acerco y le doy un abrazo.
— Nana, ya sabes si es mamá le dices que estoy en la fiesta y que tal vez vuelva mañana — digo
— Y si es el señor le digo que hable con tu madre — dice
— Así es Nana, te amo — digo y salgo con las llaves de mi Lamborghini Urus rojo en mano y voy a por el, salgo de mi casa y me encaminó a la casa de Ken, espero pillar lo in fraganti.
Subo a mi auto y pongo un nuevo playlist, no puedo creer que Kendall me hiciera esto, le subo el volumen a la canción para ahogar mis pensamientos y salgo del camino de mi casa y veo como se cierran las inmensas rejas negras con las letras H y W doradas.
Bidibidibidibombom — suena mi iPhone
— ¿Hola?
— Hola, mi niña me enteré de lo ocurrido ¿Cómo puedo Kendall hacerte eso? — dice mi mamá
— A lo mejor no soy suficiente para el mamá — digo
— No digas eso mi amor, tu siempre serás más de lo que cualquier hombre necesite — dice y yo sonrío
— En este momento voy para la casa de Ken mamá — digo
— Pero ¿Por que mi amor?
— Tenemos un trabajo juntos y debo hacerlo y además quiero cacharlo in facto — digo
— ¡Está bien ! Cariño recuerda que mamá te ama, si quieres nos vemos al rato y vamos de compras y nos comemos un helado — dice mamá
— ¡Me encantaría! Bien. Te dejo mamá — digo y cortamos la llamada, mientras se abren las rejas de la casa de Kendall, detengo mi auto y veo como Tiphannie sale corriendo hacia su auto rosita fresita y sale de allí.
Oh, Kendall me has perdido, espero que tengas una muy buena explicación para esto....
Me bajo de mi auto y toco la puerta de su casa 1....2...3. Espero y espero y ¡Bam!
— Buenas tardes señorita Howards — dice Rita la Nana de Ken
— Hola Rita, ¿Esta Kendall?
— Si, mi niña, el señorita Kendall la espera en su habitación — dice y me guía
— No te preocupes Rita, yo sé llegar solita — digo y le doy un beso
— Si usted lo dice señorita, entonces me retiro — dice y se retira hacia a cocina.
Terminó de subir las escaleras y me dirijo al cuarto de Kendall, toco suavemente la puerta y en seguida sale Kendall con una sonrisa coqueta pintada en su rostro mientras se pone una camisa negra que se adapta a todo su torso musculoso y sexy.
— Hola nena, pasa — dice y yo sonriente paso mientras el cierra la puerta
La cama está deshecha pero no digo nada, me siento sobre la cama y sonrío.
— Ken, cariño ¿Te pasa algo? — digo
— No princesa no pasa nada — dice y se acerca a mi, nada de beso ni abrazo, nada de déjame tocarte
— Algo te pasa ¿No quieres decirme? — le digo quitándole el abrigo dejándole ver mi top y que no traigo ninguna camisa encima.
— No me provoques Grace por favor, no lo hagas se que no me ves como hombre, se que aún me ves como tú amiga Kendall — dice
Sus palabras me atraviesan como un filo y hacen que mis ojos se pongan húmedos y llorosos.
— ¿Que estás diciendo? — digo con la voz ahogada
— Te estoy diciendo la verdad, no quiero obligatorio a estaré conmigo. Puedo seguir siendo tu amigo pero no me lastimes — dice
— ¿Que no te lastime? ¿Que no te lastime Kendall? Y ¿Quien no me lástima a mi? — digo
— ¿Que quieres decir? — dice haciéndose el que no sabe
— No te hagas el que no sabe Kendall qué sabes a lo que me refiero, ¿Crees que no lo sabía? Así que dime si es que ya te cansaste de mi Kendall David Johnston Creist — digo con lágrimas en mis ojos.
— BIEN, si me cansé me canse de no saber si soy suficiente o no —. Dice
— Entiendo. Eso era todo lo que necesitaba, has tu parte del trabajo y yo hago la mía y luego las unimos — digo y vuelvo a ponerme mi abrigo, nos vemos en la fiesta si es que vas.
Y sin más salgo de su habitación y corro hacia mi auto llorando, yo ya le veía como hombre y lo quería junto a mi, no me importaba nada más, pero a él le importaba más su orgullo que mi amor por él.
Enciendo mi auto y justo cuando ya salí de su casa sale Kendall gritando que no me vaya, ¡Lo siento Kendall, es lo mejor que puedo hacer por ti! , Salí de allí y me dirigí a la casa de Julianne necesitaba de mi amiga.