CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO Pasaron tres semanas antes de que Mackenzie regresara al trabajo. Con seis puntos en el lado derecho de su cabeza, justo encima de la sien, y veintiún puntos en su brazo, le habían asignado trabajo de escritorio. Y a ella le parecía bien; en los días que transcurrieron tras los sucesos del cobertizo y, posteriormente, su dolorosa recuperación, tuvo muchas cosas que digerir. En su primer día de vuelta al trabajo, se pasó la mayoría del tiempo leyendo con parsimonia los documentos y los informes del caso. Tenía que leer muy despacio y concentrarse más de lo habitual. Todavía le dolía la cabeza de vez en cuando. Todavía podía sentir las consecuencias de la concusión con la que le habían diagnosticado los médicos y algo tan sencillo como leer varias páginas de unos
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