CAPÍTULO VEINTICUATRO Había dos agentes de policía esperándoles cuando llegaron y Mackenzie supo al instante con toda certeza que estaban tan confundidos como ella misma. Sin embargo, dieron la impresión de parecer levemente aliviados cuando Ellington y ella se bajaron del coche. “¿Qué diablos está pasando?” preguntó Mackenzie al agente que les estaba acompañando por la izquierda. “Un tipo vino esta mañana y lo confesó todo.” “¿Hay alguna prueba en contra de él?” “Sabe más de lo que debería sobre las escenas del crimen,” dijo el agente. “Francamente, yo no sé tanto como él. Solo hay unos cuantos agentes y un detective en esto. Dos de los vuestros aparecieron hace unos veinte minutos.” Los agentes les escoltaron hasta la central del Tercer Distrito y después se movieron con rapidez. C

