Clarissa Rymer Hilda Despierto con la respiración agitada, el corazón latiéndome a mil por hora, sudor frio recorre mi cuerpo y la sensación de pánico no me abandona, me siento confundida y asustada, la sensación aumenta al notar movimiento a mi espalda. Me trago el grito que me provoca el que un par de brazos me rodeen, inhalo con desesperación y la fragancia de Bruce inunda mis fosas nasales, empiezo a tranquilizarme y respirar con coordinación. - Tranquila hermosa, solo fue un mal sueño, estas bien, estas en tu cuarto y nada ni nadie te hará daño. – susurra abrazándome con mas fuerza, me calmo y me pego a él dejando que me comparta de su calor. - Gracias. - ¿Por qué? - Por estar aquí. - Siempre, aún si no puedo estar físicamente, siempre estaré en tu mente y tu corazón, siempre

