Alice. Escuche que se abrió la puerta de la habitación, sin moverme sentí unas enormes manos sujetarme por el brazo, abrí lentamente los ojos y me encontré con el rostro de Joaquín. -Gatita, tenemos que irnos, tu maldito esposo viene para acá. - dijo con un poco de miedo en su voz. -Te aseguro que va a matarte, maldito hijo de puta. - le dije con desprecio. -Si me encuentra. Salimos de la habitación y caminamos por un largo pasillo, cuando estábamos bajando las escaleras me sentí un poco mal, mi cuerpo comenzó a desvanecerse, no podía desmayarme ahora, no en estos momentos, me aferre al barandal y con mucho cuidado seguí bajando las escaleras, en el último escalón mi cuerpo no soporto más y caí al suelo, observe que Joaquín me miraba enojado. -¡Maldita sea gatita!. - dijo demasiado m

