MIS RAZONES PARA HACERLO NARRA YAROSLAV VOLKOV Bebo un trago de mi vodka y, un segundo después, escucho los pasos apresurados acercándose hacia la puerta que da a la habitación. La leoncita por fin se ha despertado y seguramente viene a exigir una explicación de lo que ha pasado. No fue nada difícil sacarla de su casa esa noche, después de que matamos al maldito bastardo. Mucho menos lo fue llevarla al hangar, meterla al avión y trasladarla a mi casa, una vez que aterrizamos en el hangar privado del Pakhan. Lo más difícil fue convencer a Nikolay de que de una u otra manera ella iba a venir conmigo, lo quisiera él o no. La puerta se abre y sonrío. —¿Estás bien? —Le pregunto cuando la veo aparecer detrás de ella, con expresión aterrorizada y terrible aspecto. Ha dormido mucho más de

