ERIK Mauricio me dijo que Verónica había renunciado al trabajo. — ¿Cómo que ha renunciado al trabajo? —le pregunté. Me había sorprendido que no había tardado ni un día, cuando ya estaba tirando la toalla por la responsabilidad por "mantenerme". Estaba tomando el desayuno en uno de los cafés más exclusivos de la ciudad. Después de ir a mi casa a tomar un baño y cambiarme de ropa. — Así como lo escuchas, se negó a picar verduras y lavar los trastes. Ja, quería conservar aún su puesto de asistente personal, la verdad es que es un desperdicio el escritorio con ella. —Mauricio se había reído con ganas por lo que había pasado con Verónica y la manera en cómo se había ido derrotada. — No lo voy a negar. — ¿Qué hará con ella ahora? — Tengo que saber si ese bebé es mío. — Estás jodid

