ALANA Disparos. Fue lo que escuché detrás de mí, y el miedo a ver a mis espaldas me invadió hasta la espina dorsal. ¿Qué tenía que hacer en ese momento?. Tenía que seguir corriendo. Se habían quedado ahí para darme tiempo de huir y quedarme a salvo. Tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para despegar mis piernas y correr sin mirar atrás. Tenía que conseguir ayuda a como diera lugar, aunque estaba muerta en angustia. Lo único que pude escuchar fueron golpes contra los autos que encendían las alarmas, y no quise escuchar más. Al salir a la calle lo primero hice fue ver a mi alrededor en busca de ayuda, por fortuna las luces de las sirenas se estaban acercando sigilosas hacia donde estaba. Tenía que hacer señas a los policías para que me ayudaran con los maleantes y... Nick

